Si hay una palabra que la gente repite siempre cuando realizo las entrevistas para entrar en mi programa superior de dirección de proyectos del IE Business School es sin duda la palabra “mejorar”, “ser mejor”, “hacer mi trabajo más eficiente”, ser yo más eficiente”, etc.  Cualquiera que hayamos estudiado una Ingenería o cualquiera que haya realizado proyectos de consultoría, la palabra “mejorar” aparece muchas veces.

Fijémosnos en la siguiente fotografía

Mi pregunta es: ¿cuáles son las diferencias?

Ante esta pregunta muchos hablan de que es más rápido, termodinámicamente mas eficiente, tiene mejores materiales, aprovecha mejor el viento, etc.

La respuesta correcta es que la diferencia real entre la izquierda y la derecha, es que el dueño del campo ha cambiado de dedicarse a la agricultura a vender ahora electricidad.

“La clave no está en mejorar, la clave y lo que nos diferencia está en CAMBIAR”.

José Luis Portela

Yo siempre digo que coger lo que han hecho otros y mejorarlo es fácil, o coger un puesto en la empresa y hacer lo que hacía el anterior un poco mejor es fácil, lo que realmente es difícil y lo que realmente marca la diferencia es hacer las cosas de forma diferente y por tanto CAMBIAR.

Tomemos un sector cualquiera y veamos cuanto ha caído de ventas respecto del 2008. Por ejemplo un 35%, preguntemos a alguien de ese sector cuánto ha caído y dirá un 35% más o menos. ¿Por qué? Porque continúa haciendo lo mismo y por tanto continúa teniendo los mismos resultados solo afectados por el entorno que le rodea. Es decir, no ha cambiado nada.

Para mí la clave que diferencia a las personas son aquellas que son capaces de hacer cosas distintas, que están contínuamente preguntándose a sí mismas si aquello que hacen genera valor para la sociedad, para la gente que le rodea y para su empresa, y aquellas que son capaces de tener siempre presente que las premisas y patrones que tenemos en nuestro cerebro la mayoría de las veces son erróneos y, por tanto, tenemos que ser capaces de cambiarlos para hacer cosas de forma distinta y, por tanto, CAMBIAR el mundo que nos rodea.

Os aconsejo empezar por vosotros mismos y luego ser capaces de transmitir estos cambios a todo lo que os rodea.

4 comentarios a esta entrada

  • buibee el Junio 30, 2010 a las 12:15 pm

    Genial el matiz…. tienes mucha razón y que lo que realmente diferencia a las personas que valen es su voluntad de cambio, aún así este concepto aplicado a la lógica de empresa, siempre afecta a más áreas y estructuras de las que la jefatura está dispuesta a asumir y arriesgar.

    Pienso que la juventud española tiene un nivelazo y aptitudes para analizar lógicamente situaciones de la empresa y sugerir cambios, ahora que estos no se ven acompañados del consiguiente apoyo de sus superiores.

    Tan solo nos queda aprender las cosas buenas del ámbito privado e independizarnos para trabajar según nuestros principios y asumiendo los riesgos que creamos oportunos.

    Me llamo Javier Cuesta,soy Ingeniero Informático especializado en organización industrial y director de Buibee, mi caso es tan real como la situación crítica del país y mucho tienen que cambiar las estructuras y el funcionamiento de las empresas para poder adaptarse rápidamente y llevar a cabo los cambios que las nuevas generaciones perciben.

    Un saludo.

  • SuperPXN el Junio 30, 2010 a las 5:32 pm

    Pues yo estoy absolutamente de acuerdo y tambien os voy a poner ejemplo, infinitamente más coloquial que creo refleja bastante bien el tema expuesto:
    ¿Crees interesante el tratar de mejorar a un chico/a que tiene 45 años con el objetivo de que su apariencia sea de 25?. Yo ahora que lo pienso estoy de acuerdo con que la clave no está en mejorar sino en cambiar. Pues eso te buscas a uno/a de 25 y a tirar millas!!!!

  • Jesús Landín el Julio 1, 2010 a las 11:08 am

    Cambiar en el contexto de adaptar, significa fundamentalmente “evolucionar”. Estoy totalmente de acuerdo con José Luis y con Javier. La adaptación al cambio es prioritaria y fundamental para alcanzar las metas propuestas, o simplemente para impedir que la velocidad vertiginosa del mundo que nos rodea, no nos atropelle . No nos podemos enrocar en la tendencia de permanencia. Tenemos que ser capaces de comprender, de asimilar y de recibir con humildad la experiencia y la bondad que nos aportan las nuevas tecnologías. Os recomiendo la lectura de un clásico, “el pez que no quiso evolucionar”, de P. Muro. Otto Walter.
    Un saludo.

  • Jose Luis Portela el Julio 1, 2010 a las 4:31 pm

    Jesús

    Gracias por tu aportación. Hay tambien un libro muy interesante el hilo del cambio y las nuevas tecnologías que se llama “todo va a cambiar” de Enrique Dans

    Sin lugar a dudas un libro indispensable para los tiempos que corren

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