Sistemas de Información

La imagen de aquel profesional que extraía los discos compactos de un estuche para instalar una aplicación en el ordenador de la empresa comienza ya a pertenecer a la estética vintage. El software para uso empresarial, que se distribuía a través de copias en CD o en DVD, se encamina a marchas forzadas hacia la fecha de su extinción. Cierto es que en el ámbito doméstico aún le queda algún tiempo más de vida, pero ya comienza a resultar difícil recordar cuándo fue la última vez que instalamos un programa de esos que se adquirían empaquetados en uno o varios discos. El Cloud Computing, el SAAS y los ERP ya son una realidad creciente, poderosa y pujante que se ha convertido en un hábito para buena parte de nuestras organizaciones, las innovadoras y las más aferradas a la tradición.

Como muchos ya conocen o intuyen, Cloud Computing no es solo acceder y trabajar con aplicaciones profesionales instaladas en un servidor, es también un modelo de prestación de servicios de almacenamiento y proceso de información que se adapta a las necesidades cualitativas y cuantitativas de cada empresa. Efectivamente, no hay que instalar nada en los ordenadores de la empresa, todo está en la ‘nube‘, y esta nube tiene la virtud de ser flexible y adaptable, de ajustarse a las necesidades y a las posibilidades de cada empresa. Ganamos en flexibilidad, pero también crecemos en seguridad y fiabilidad, como características propias del trabajo con datos en servidores.

El concepto SAAS se encuentra estrechamente relacionado con el de Cloud Computing. Cuando hablamos de SAAS (Software as a Service), hacemos referencia a un modelo que conceptualiza el software empresarial y profesional como un servicio global que aglutina acciones de desarrollo, personalización, soporte técnico, mantenimiento e incluso operación cotidiana, todo ello desde el entorno seguro de uno o varios servidores. Es posible acceder a estas aplicaciones desde cualquier ordenador conectado a Internet, utilizando las cuentas de usuario que nos facilite la empresa de IT que nos provea. Ya no se trata de comercializar aplicaciones de negocio vendiendo estuches con CD, ni tan siquiera de descargar software para instalar en nuestro ordenador. El software necesario para la gestión de nuestro negocio se concibe como un servicio de continuidad y no como un producto que se adquiere y se utiliza de forma aislada. Leer el resto

Hace unos pocos años, cuando los medios sociales apenas comenzaban su trayectoria, irrumpió un modelo aplicado de inteligencia colectiva con plena vigencia en nuestros días. Hablamos del denominado crowdsourcing o estrategia de gestión que permite a una empresa u organización basar parte de sus decisiones o acciones en el conocimiento y en el trabajo colectivo de grupos externos.

En efecto, el crowdsourcing es una metodología o una herramienta de gestión que permite a una compañía recurrir al talento de personas anónimas, espontáneas y ajenas a la empresa para desarrollar funciones que habitualmente se cubrirían con personal o recursos internos. Este modelo permite que una empresa pueda encontrar la respuesta a un interrogante crítico, formular una idea creativa, solucionar un problema o incluso adoptar una decisión estratégica para sus planes de futuro. No hay que confundir los términos, no se trata de externalizar un servicio, ya que la externalización acostumbra a llevarse a cabo delegando funciones o tareas en empresas o profesionales especializados previamente seleccionados.

En definitiva, si mencionamos el crowdsourcing hacemos referencia a una herramienta de gestión por la que una compañía recaba una solución, una respuesta o un trabajo específico a un conjunto de personas más o menos amplio, indefinido y anónimo. El crowdsourcing posibilita que una organización utilice la inteligencia, el talento, el conocimiento y el trabajo colectivo para encontrar la mejor solución a un problema o aportar la necesaria dosis de creatividad a un proceso. Las aportaciones de esta multitud poco definida y deslocalizada pueden tener o no una contraprestación por parte de la empresa que las promueve y es frecuente utilizar regalos, premios o promociones como pago a los servicios prestados a través del crowdsourcing.

El término crowdsourcing hace su aparición formal en 2006, de la mano de Jeff Howe y de Mark Robinson, en un interesante artículo publicado en la revista tecnológica Wired. En este texto se hace referencia expresa a los primeros antecedentes de crowdsourcing identificados en proyectos de fotografía colaborativa, en 2004 (iStockphoto). Desde entonces, son múltiples las compañías que han recurrido al crowdsourcing como metodología para impulsar y aprovechar la inteligencia colectiva. Firmas del prestigio global de Apple, Microsoft, Google, Starbucks, Sun Microsystem, Vodafone, Procter & Gamble, Lilly o Vueling recurren habitualmente al crowdsourcing como estrategia de gestión. Leer el resto